Written by : Carin Rockind

Nada se compara a ti

Aprende a dejar de compararte con los demás y acepta tu propia belleza, por dentro y por fuera.

Recupera tu autoestima.

5 consejos prácticos para dejar de afrontar la vida como si fuera un concurso, recuperar tu autoestima y alcanzar la felicidad verdadera.

Tenía 8 años cuando por primera vez sentí que yo no era lo suficientemente buena. Había cambiado de escuela y todas las niñas usaban pantalones de grandes diseñadores y asistían a clases privadas de danza (con alguien llamada Srta. Bárbara) mientras yo asistía al centro comunitario. Las otras niñas parecían más saludables, más lindas, más sofisticadas, más seguras de sí mismas. Al lado de ellas me sentía una perdedora y estaba desesperada por encajar en el grupo. Hubiera hecho cualquier cosa por ser como ellas y que me aceptaran. Esa clase de comparación social durante décadas hizo que me sintiera alguien sin mérito, sin valor, antipática, sencillamente, poca cosa.

Como adolescente pensaba que si hubiera podido usar otros jeans o estar en el equipo de porristas me hubiera servido para ser alguien. Sin embargo, en algún momento esa comparación pasó de ser motivadora a ser algo contraproducente. Durante años pensé que yo era la única que miraba a otras mujeres con envidia, que entraba en cualquier lugar y podía medir mi posición social viendo a los demás como alguien más que yo o menos que yo simplemente por su aspecto, inteligencia y riqueza.

¿Por qué comparamos?

Compararnos con los demás de esta manera es paralizante, en particular para las mujeres. Cada vez que lo hacemos devaluamos nuestro propio valor y matamos nuestra alegría. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Hace miles de años, la comparación social posiblemente haya servido a nuestros antepasados a sobrevivir. Si tus vecinos encontraban comida o evitaban a los depredadores era una ventaja evolutiva poder observarlos de cerca y seguir su ejemplo. Sin embargo, en la actualidad ese beneficio evolutivo es un impedimento. La investigación aportada por la Universidad de Stanford y otras han demostrado ampliamente que autoevaluarse de manera continua y considerarse inferior a los demás son estados que se asocian con la depresión, la envidia, el aislamiento y la baja autoestima. También, cuanto más lo haces, más destructivo resulta porque desarrollas fuertes vías neuronales de negatividad.

Redes sociales: el máximo sistema de comparación

En nuestros días no necesitas un estudio de investigación para demostrarlo: simplemente mira cuánta respuesta recibes en  tu Facebook. Tal vez seas de esas personas afortunadas que se sienten imponentes mirando las antologías destacadas de todos los demás, aunque la mayoría de la gente se sienta totalmente deprimida mirando fotos de familias perfectas, vacaciones exóticas y ascensos. Necesitamos hacer lo que podamos para ayudar a nuestros hijos adolescentes a navegar por ese nuevo medio que mata el amor propio.

Me ha llevado mucho trabajo sanarme y recuperar mi autoestima y amor propio. El resultado es una dichosa paz interior, que no he conocido desde que era una niña (antes de cambiar de escuela). Tú también puedes liberarte de la comparación social y sentirte así. Aquí te compartimos cómo:

1. Ten autocompasión

No es tu culpa si comparas, entonces, sé considerada cuando lo hagas. Ama a tu yo más joven que creó esos ‘modelos’, y déjala en paz. Ella ha hecho lo que tenía que hacer y ahora tú puedes elegir otro camino. Kristin Neff ha realizado una increíble investigación sobre autocompasión y tiene muchas herramientas en línea que puedes usar.

2. Reformula tu estima

Tu valor como ser humano no depende de lo que tienes sino de quien eres. Pregúntales a tus amigas qué les gusta de ti y repítelo para tus oídos con frecuencia para volver a configurar los pensamientos automáticos de tu cerebro.

3. Busca apoyo para sanar

Comienza un proceso de cuidado personal para sanar viejas heridas. Busca apoyo con un terapeuta o coach e incorpora técnicas para aliviar la ansiedad, como meditación, acupuntura y baños de lavanda. Dedica tiempo para hacer actividades que te gusten y compartir con personas que alimenten tu alma.

4. Reivindica tu belleza única

¿Podrías comparar la belleza de un atardecer con la de un campo de girasoles? Por supuesto que no. Cada uno tiene su propia hermosura al igual que tú. Reconoce tus fortalezas únicas y construye a partir de ellas para brillar.

5. Inspírate (no te sientas derrotada) por lo que veas en los demás

Es posible comparar de una manera sana y positiva. Mi amiga y colega Emiliya Zhivotovskaya me enseñó a citar Cuando Harry Conoció a Sally: “Yo tendré lo que ella tiene ahora.” Luego, crea un plan para conseguirlo. Las buenas intenciones, el estímulo y la planificación conducen a lograr metas. Con una salvedad: analiza por qué quieres ser tan delgada como Judy o tener tanto éxito como Joe. Si es una cuestión de ego, olvídalo. Si es algo de importancia, hazlo propio de un modo positivo, como decir por ejemplo, “Quiero sentirme saludable,” en lugar de anhelar, “Desearía ser más delgada.”

Sin importar qué hagas, decide poner fin al ciclo ahora. Las comparaciones matan la alegría y anulan la autoestima. ¡Ya basta! Empieza a quererte por quien eres.


Carin Rockind es conferencista, autora y coach con una maestría en psicología positiva aplicada por la Universidad de Pensilvania.

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