Written by : Shelley Levitt

Arma un guardarropa cápsula y simplifica tu vida

Arma un guardarropa cápsula o minimalista con pocas prendas de gran calidad que combinen entre sí para que vestirte sea una experiencia mucho más feliz.

Guardarropa simplificado

Elige un estilo minimalista y libérate del estrés de vestirte.

A todas nos ha pasado: pararnos por la mañana frente al armario abarrotado de ropa y pensar ‘no tengo nada que ponerme’. La chaqueta recortada que usas con los pantalones de cintura alta… tiene una mancha. Nada combina con la nueva falda de tweed. El vestido tubo estilo marinero se siente demasiado ajustado en tus caderas. Y ninguna de tus botas—todas de color negro—combina bien con el pantalón marrón a rayas. En poco tiempo, tu cama queda repleta de ropa que no usas, pero si no quieres perder el tren… debes salir de tu casa en menos de tres minutos, preferiblemente, vestida.

Esta solía ser la escena habitual de Francine Jay, alias Srta. Minimalista, autora del best seller The Joy of Less: A Minimalist Guide to Declutter, Organize, and Simplify [La alegría de la frugalidad: guía minimalista para despejar, organizar y simplificar]. “Mis armarios siempre estaban repletos de ropa absurda e inútil, pero al igual que muchas mujeres, yo sentía que no tenía nada para ponerme,” recuerda.

Hoy, Francine tiene un guardarropa cápsula, es decir, simplificado, con prendas básicas muy bien elegidas. En total tiene 20 prendas, entre pantalones, faldas, vestidos, tops y cárdigans; cinco pares de zapatos y un abrigo. Ella dice que esto le permite ahorrar tiempo, dinero, espacio y no estresarse, además de resultarle mucho más fácil lucir bien vestida.

“Es irónico pero cuando en tu armario mantienes sólo lo esencial, con tus cosas favoritas, siempre tienes algo para usar,” afirma. “El guardarropa cápsula termina con el cansancio de decidir qué ponerte y agiliza tus mañanas. Sin esfuerzos puedes recobrar la calma y cuando tus mañanas comienzan con serenidad, gracia y eficiencia, el resto del día continúa bajo una atmósfera maravillosa.”

Yo no lograba reducir mi guardarropa a algo cercano a las 20 piezas (y en este punto Francine destaca que lo que es útil para ella de ninguna manera tiene porqué ser útil para todas). Pero la idea de clóset bien armado es una feliz solución de vestuario minimalista que estoy preparada para adoptar. En este momento, mis armarios y cajones están llenos de artículos aleatorios comprados en ofertas, muchos de ellos aún sin usar. Por tanto para comenzar a crear un guardarropa cápsula y organizar mis compras apresuradas y erróneas, me he propuesto seguir la regla de los 14 días: Si no uso una prenda o un accesorio nuevo—sea una bolsa, un par de zapatos, una playera o un vestido—después de catorce días de haberlo comprado, lo regreso.

Eso significa que en este último tiempo he dedicado miles de horas esperando en las filas de servicio al cliente. He devuelto por ejemplo, una falda-pantalón muy holgada de popelina azul, que se arrugaba muy fácilmente y que eran para unas piernas dos veces más largas que las mías. También he devuelto unas sandalias altas con plataforma de 10 centímetros, bastante incómodas para caminar y peligrosas para conducir. He enviado a vuelta de correo un portadocumentos negro que compré de liquidación por internet; resultó ser el doble de tamaño y forma de otros dos bolsos de mano que ya tenía. Y después de probarme y sacarme, una media docena de veces frente al espejo, el vestido camisola con estampado floral y sin tirantes que me compré con un 40% de descuento en The Gap, también terminé devolviéndolo. El corte tenía algo que no me gustaba.

Por otra parte, hay algunas cosas que compré en los últimos meses y que ya las he usado en distintas ocasiones. Esas prendas tienen algunas cualidades en común, que casualmente se ajustan a las reglas de Francine para crear un guardarropa cápsula.

1. Son versátiles

No dejo de usar el jumpsuit de lino color negro que compré en The Gap (después de devolver el vestido) con tacones y chaqueta de lino blanco para ir a cenar; o simplemente con zapatos bajos durante el día para ir al salón de belleza.

2. Son confortables

El nuevo par de zuecos negros, con tacón de cinco centímetros y correa que los ajusta, no raspan ni me hacen doler los pies, ni siquiera después de caminar tres kilómetros con mi perro Carlos. Además son tan bonitos que los puedo usar con mi nuevo vestido suelto de Alice + Olivia, tan cómodo como elegante, ideal para un almuerzo selecto.

3. Combinan con mi paleta de colores

Los colores negros, grises, cremas y blancos para las prendas básicas, como pantalones y faldas, combinados con tonos más brillantes en verde azulado, turquesa y rojo para las prendas secundarias, como tops, pañuelos, fulares y chalinas, garantizan que todo quede bien. Como dice Francine, “Lo ideal sería que puedas vestirte en la oscuridad y aún así verte fabulosa.”

 4. Favorecen la silueta

A esta altura ya me doy cuenta cuáles son los largos, los escotes y las formas que mejor me quedan, y si bien no quiero que todo mi guardarropa se vea igual, prefiero aventurarme con nuevas texturas y estampados que con prendas como las faldas-pantalón que acortan las piernas.

5. Son de excelente calidad

Cuando sólo tienes una pequeña colección de ropa que te encanta, deseas que cada prenda dure para siempre. Y como dice Francine, “invertimos psicológicamente en cada prenda o accesorio cuando lo incorporamos a nuestra vida, por tanto, ¿por qué no ser selectivas? Además es una forma de adoptar hábitos de compra más respetuosos con el medio ambiente. Al elegir prendas vanguardistas y desechables no contribuimos a aumentar los vertederos.” Alta calidad no significa costoso y tampoco es necesario ser fashionista para reconocerla. La calidad se puede sentir. Evita las piezas con hilos sueltos, las costuras ásperas y las telas que se arrugan o que no se sientan suaves y lisas.

Todavía no he terminado de armar mi guardarropa cápsula. Pero, estoy en eso. La mayor parte de los días mi cama ya no se ve como una maleta que acaba de explotar. Empacar para un viaje es un placer. Y regresar esos zapatos, bolsas o vestidos comprados apresuradamente, me lleva mucho menos tiempo.


Shelley Levitt es periodista independiente de Los Ángeles y colaboradora de contenido para Live Happy. Su trabajo ha sido publicado en Real Simple, People y SUCCESS, entre otras.

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