Written by : Lesley Porcelli

5 secretos de una mañana feliz

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Realiza estos simples cambios y el resto del día caerá en su lugar

A media mañana de los lunes, el drama en mi casa comienza a crecer rozando el borde de la histeria. La cuatroañera se derrite porque no pudo elegir su propia ropa; el niño de 18 meses ya alcanza los marcadores mágicos, el seisañero intenta hacer su tarea escolar pero no encuentra el lápiz.

A los adultos tampoco nos va mejor. Mi esposo comienza a inquietarse porque necesitaba llegar al trabajo 10 minutos atrás pero me está esperando, mientras sigo en la ducha después de lidiar con el pequeño de 18 meses mencionado.

No hay duda de que para el momento en que el último niño es “ubicado” en la escuela, suspiro aliviada sintiéndome como si hubiera alcanzado el último avión a casa desde una zona de guerra.

No todos los días son tan duros; los lunes tienen sin duda esa crudeza que surge de la transición entre el fin de semana relajado y la semana frenética. Pero con los años aprendí cinco cosas elementales para proyectar las mañanas hacia un comienzo más feliz.

       1. Dedica tiempo de quietud para la contemplación

Sé que parece contrario a las expectativas cuando nos encontramos presionados por el tiempo, pero 10 minutos de atención plena o de ejercicio casi todas las mañanas hará que todo comience sin complicaciones. Para unos son 10 minutos de meditación, para otros es un momento de tranquilidad para la oración y para algunos otros será una caminata por el parque. Sí, probablemente tengas que levantarte más temprano, pero inténtalo durante una semana y notarás la diferencia.

2. Acuéstate más temprano la noche anterior.

Lo sé, lo sé, al caer la tarde es cuando comenzamos a relajarnos, casi siempre el único momento del día en que no sentimos que estamos corriendo de una cosa a la otra. Y aún así, a veces esa última hora del día que permanecemos levantados es un poco injustificada. Si te sientes como arrastrándote al caer la tarde, considera pasar por alto un programa de televisión a favor de unas horas extra de sueño. Tu cuerpo te lo agradecerá.

3. Identifica las cosas que te complican y hazlas la noche anterior

¿Has notado que las mañanas se esfuman sistemáticamente? Quizás sea por empacar almuerzos, encontrar ropa presentable o ayudar a que la niña recoja su ropa de deporte.

Cualquiera sea la razón, tendrás más posibilidades de tener todo hecho de manera más eficiente si te ocupas de eso la noche anterior y te puedes concentrar en esas cosas que genuinamente han de ocurrir a la mañana.

4. Permite que los niños ayuden con el programa

No hablo de no utilizar un buen soborno si eso significa tener niños más colaboradores y que reine la paz entre todos los integrantes de la familia. ¿Tienes un niño al que debes arrastrar para que se vista? Podrá mirar televisión o salir a jugar si se alista con tiempo suficiente. ¿El mayor de tus hijos se despierta temprano? Puede ayudar a preparar el desayuno para sus hermanos menores.

5. Prepárate un desayuno excelente

Este último es mi favorito porque se trata de crear un momento placentero en medio de una mañana frenética.

¿Cómo preparar un excelente desayuno? Si una taza de café y un tazón de cereales te parece bien, adelante. Yo prefiero algo un poco más abundante y delicioso.

Un muy rico pan tostado, untado con aguacate y condimentado con un poco de sal y pimienta me da un buen refuerzo proteico para comenzar el día. Un huevo revuelto con queso y un quequi con mantequilla surten el mismo efecto. Un tazón de exquisita avena cubierta con jarabe de arce y un buen toque de mantequilla salada… ¿puede existir algo mejor?


Lesley Porcelli es escritora independiente y vive en Nueva York. Anteriormente trabajó como editora en la revista Gourmet.

Traducción al español: Pat Melgar
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