Written by : By LiveHappy

¿Puede la felicidad salvar el planeta?

La gente más feliz parece centrarse en las “cosas” y más dedicada a satisfacer actividades y relaciones sociales que llevan consigo un beneficio para la Madre Tierra.

¿Puede la felicidad salvar el planeta?

La positividad ayuda a promover la conciencia ambiental y viceversa.

Jenny Jenkins creció cuidando el planeta, por lo que no sorprende que haya inculcado esos mismos valores en sus hijos. Hoy, con cuatro hijos, dice que para ella y su esposo Cliff llevar un estilo de vida ecológico y de bajo impacto se ha convertido en algo natural.

“Porque me crié pensando así, no me resulta difícil”, dice Jenny, consejera de escuela preparatoria en Cincinnati, Ohio. “Creo que somos más felices porque vivimos una vida menos saturada. Y ahora vemos que nuestros hijos hacen algunas de esas mismas cosas.”

Experiencias adquiridas

Destacando las experiencias compartidas y las actividades familiares sobre los productos y las compras, la familia de Jenny valora la unidad y el estilo de vida activo. “A todos nos encanta estar al aire libre por lo que siempre que podemos caminamos, por ejemplo, hasta la tienda de abarrotes o al mercado, en lugar de ir en auto. Esto significa que pasamos más tiempo juntos del que dedican otras familias y también es bueno para nosotros por la actividad física.

Incluso con solo caminar hasta la tienda, sales y te conectas con la naturaleza y eso te hace más feliz.”

Hoy los expertos dicen que lo único que el planeta necesita es actitud mental. Se sabe que la gente que es más feliz vive menos centrada en las “cosas” y más dedicada a satisfacer actividades y relaciones sociales, que llevan consigo un beneficio para la Madre Tierra.

¿La gente feliz hace consumidores más responsables?

En un estudio reciente, la psicóloga Miriam Tatzel de Empire State College, Universidad Estatal de Nueva York, señaló que las personas felices comparten una característica muy particular: valoran y buscan experiencias en lugar de posesiones. Esto podría ser clave en la creación de un planeta más feliz, dijo ante la American Psychological Association durante la convención celebrada en agosto en su presentación “Consumer Well-Being & Environmental Well-Being: A Surprising Compatibility” (El bienestar de los consumidores y del medio ambiente: una compatibilidad sorprendente).

“El consumismo y todo lo que generamos daña el medio ambiente mediante la polución, el cambio climático y la degradación de los recursos naturales,” afirma. En el pasado, la opinión de divulgación científica indicaba que el planeta sólo podía salvarse si cambiaban los hábitos de consumo de los consumidores. Sin embargo hoy Miriam cree que salvar el planeta podría ser tan simple como hacer hincapié en la felicidad.

“Si la gente pasara menos tiempo trabajando y gastando tendría más tiempo para las relaciones e intereses personales”, dice. “La gente menos materialista tiene tendencia a ser más feliz y a sentirse más satisfecha con su vida.”

Enseñanza para la próxima generación

Jenny dice que ha visto ese cambio de actitud en sus hijos. “No estoy diciendo que no tenemos complicaciones porque no es así, pero hacemos principalmente actividades en lugar de [dar los tradicionales] regalos,” dice. Por ejemplo, este año compraron pases familiares para la temporada de esquí en lugar de comprar cosas como Xboxes y iPads.

“Cuando empiezas a pensar de esta manera, las experiencias tienen más importancia,” dice Jenny. “Los niños las valoran más y realmente es algo que prefieren en lugar de los juguetes y regalos habituales.”

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Por cierto, convencer a la mayoría de los consumidores de que no compren la última tecnología o ese auto reluciente puede ser complicado. En Norteamérica, el endeudamiento del consumidor sigue creciendo, habiendo aumentado otro 3.3 por ciento en 2014 y las deudas con tarjetas de crédito son superadas solamente por el endeudamiento hipotecario y los préstamos estudiantiles.

Las consecuencias del endeudamiento del consumidor se extienden muy por encima de las malas puntuaciones de crédito; las deudas también pueden tener efectos secundarios serios que afectan el carácter y el estado de ánimo. Muchas veces esto se ve acompañado de estrés, temor, ira y depresión, según Bill Fay de Debt.org, especialista en endeudamiento. Miriam dice que hacer que las personas sean más felices en su vida personal podría ayudarlas a reducir sus deudas teniendo al mismo tiempo un efecto multiplicador en la creación de una sociedad en general más feliz y con más conciencia ecológica.

Cómo crear una espiral ascendente

Catherine O’Brien, Ph.D., especialista en Educación para la sustentabilidad, descubrió el vínculo que existe entre la vida sustentable y la felicidad mientras trabajaba en su doctorado en Barefoot College de Rajasthan, India, a mediados de los años ‘90. “Descubrí que la gente allí no sólo vivía de manera sustentable sino que además era una cultura colmada de alegría”, dice. “Eran desenfrenadamente creativos e imaginativos. Y se me ocurrió la idea de que si vivimos sustentablemente podríamos ser más felices.”

A partir de allí surgió su concepto de Felicidad sustentable, que combina principios de la psicología positiva con una actitud de sustentabilidad. A medida que el movimiento de psicología positiva comenzaba a arraigarse, Catherine encontró otras áreas en las que ésta se conectaba con la sustentabilidad y así creó una completa plataforma educativa que combina ambas.

Un mensaje de abundancia espiritual y emocional

“Las personas estaban cansadas de escuchar mensajes relacionados con el medio ambiente,” dice y agrega que muchos de esos mensajes eran equiparados con hacer sacrificios y renunciar a las comodidades. “Yo sabía que si la gente podía escuchar el mensaje de la felicidad, aumentaría su interés. A todos les interesa la felicidad.”

Las enseñanzas de Catherine sobre Felicidad sustentable muestran cómo la menor cantidad de posesiones materiales y una conexión más profunda con la Tierra pueden allanar el camino hacia una vida más feliz y saludable. “No es algo nuevo y tampoco es algo que inventé yo”, dice. “Muchas culturas indígenas se basan en esto. Se trata de pensar qué podemos hacer para vivir felices y conectarnos con otros.

Y al hacerlo, muchas veces comienzas a adoptar decisiones que reducen tu impacto. No es necesariamente que estás pensando en ser cuidadoso con el medio ambiente sino en que la actividad en la que eliges participar tenga otros beneficios [para el planeta].”

La felicidad como efecto secundario

Mientras que muchas de las decisiones que toma la gente más feliz son buenas para el planeta, también se ha visto que hacerle bien al planeta puede generar sensaciones de felicidad. Entonces, ¿qué ubicamos en primer lugar, el bienestar personal o el cuidado por el planeta? Se ha demostrado que las sociedades que ponen en práctica la sustentabilidad son más felices que aquellas con menos conciencia ambiental.

Ese es el fundamento del Índice del Planeta Feliz (en inglés, Happy Planet Index) creado en 2006 por New Economics Foundation. El estándar de medición global multiplica un índice de satisfacción de vida por la expectativa de vida promedio de los residentes de cada país y luego, divide ese resultado por el impacto ecológico del país. De los resultados se desprende que los residentes con menor impacto ecológico registran mayores niveles de felicidad, satisfacción y bienestar.

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En el reporte “State of the World” (El estado del mundo) creado por el The Worldwatch Institute, el economista John Talberth y director del programa llamado Sustainability Indicators Program en Redefining Progress de Oakland, California, escribe que las sociedades o los individuos que ponen en práctica la sustentabilidad y el comportamiento a favor del medio ambiente tienen un mayor sentido de bienestar subjetivo.

Entretanto, un estudio publicado en septiembre en la revista Frontiers también revela que la gente que exhibe actitudes y conductas favorables para el medio ambiente mostraron mayores muestras de positividad y bienestar.

“Creo que depende de la persona,” dice Catherine. “Algunas personas pueden pensar cómo vivir felizmente y relacionarse con otros y eso las llevará a hacer cosas buenas para el planeta.” Otras, dice, podrán preocuparse por el planeta y buscar actividades que preserven el medio ambiente para conectarse con la naturaleza y con personas afines, ambos, conocidos potenciadores de la felicidad.

Naturalmente feliz

“Estar en contacto con la naturaleza o solo contemplarla es algo que se asocia con muchos resultados físicos y mentales positivos, entre otros, menos estrés, mayor atención y más autocontrol,” dice Misha Voloaca del Laboratorio del Bienestar de la Universidad de Ottawa. Su última investigación es acerca del rol de la felicidad en relación con la naturaleza. “Se ha demostrado que las personas más conectadas con la naturaleza dejan menos impacto ecológico.

Fundamentalmente, esas personas también tienden a ser más felices y más consideradas en la vida cotidiana. [Todo eso] sustenta el bienestar personal y ambiental.” Víctor Corral-Verdugo del Departamento de Psicología de la Universidad de Sonora, Hermosillo, México, concuerda. Su último estudio “Happiness as a Correlate of Sustainable Behavior: A Study of Pro-Ecological, Frugal, Equitable and Altruistic Actions That Promote Subjective Wellbeing,” publicado en la revista Human Ecology Review, evalúa numerosos estudios sobre el tema y presenta sus propias observaciones. Concluye que los beneficios de las acciones proambientales son tan positivos que contribuyen a mayores esfuerzos de conservación, lo que a su vez genera una continua espiral ascendente de felicidad.

Víctor y sus colegas investigaron entre los estudiantes universitarios de México la relación que existe entre el comportamiento sustentable y la felicidad, un área intencionalmente seleccionada por él porque presenta inquietudes ambientales y sociales. Se interesó por conocer si las conductas positivas podían compensar algunos de los efectos de los problemas ambientales y al mismo tiempo, aumentar la felicidad de sus ciudadanos.

“De acuerdo con nuestros resultados… cuanto más proecológica, altruista, ahorrativa y equitativa es la persona más sensaciones de felicidad experimenta”, concluyó Víctor. Y al igual que Catherine, opina que si la gente conociera las consecuencias positivas de adoptar un estilo de vida favorable para el medio ambiente, más gente desearía participar. Jenny dice que eso es algo que beneficia a su familia a diario.

“Cuando te mueves en torno a la naturaleza, comes mejor y pasas tiempo con tu familia, te sientes naturalmente mejor,” dice. “Físicamente, te sientes mejor. Tu manera de vivir te hace más feliz. Es una cuestión de sentido común.”

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