Engáñate para ponerte en marcha

Niña mirando un libro

©Paul Bradbury/Caiaimage/Getty Images

Trabaja mejor, no de más. Tres estrategias para aumentar la productividad y disminuir el estrés.

Es un año nuevo. Habrás reafirmado tu compromiso con tus metas o te habrás propuesto otras nuevas. Posiblemente te hayas prometido hacer más pero sin tener que trabajar de más. Querrás sentir que cada día de trabajo va a terminar bien. Quizás quieras sentirte con más vitalidad, sin agotarte. Te revelaremos el “secreto”: de la productividad. Podrá parecer ilógico o incomprensible en un principio, pero funciona.

Antes de comenzar: Evalúate

“¿Qué meta no logré alcanzar? ¿Qué objetivo no he podido lograr?”

No queremos que comiences por algo completamente nuevo, como entrenar para una maratón cuando jamás has corrido una milla en tu vida. La idea es que evalúes esas cosas que te incomodan tanto como para querer cambiarlas. Por ejemplo, tal vez te ejercites una vez por semana, pero quizás aún no hayas podido convertir esa actividad en un hábito cotidiano. O es posible que cumplas con tu labor diaria pero aún no hayas sido capaz de dedicar todo el tiempo necesario como para realizar más proyectos estratégicos de largo plazo.

Queremos que pienses en alguna de esas metas, algo que te sea bastante molesto y que no hayas podido lograr aún. Antes de revelarte el secreto, te mostraremos el caso del lavadero de autos.

Paso 1) Comienza a ganar tu “Lavado de auto gratis”

“¿Cómo puedo hacer para engañarme y creer que comencé ayer?”

Dos investigadores quisieron ver cuál de dos tarjetas especiales para lavar autos —llamadas de la lealtad [que se utilizan para recompensar a los clientes]— resultaba más persuasiva o convincente. En un lavadero de autos, los investigadores entregaron 300 tarjetas. La mitad de las tarjetas de la lealtad tenía ocho espacios que debían ser sellados para obtener el noveno lavado de auto gratis. La otra mitad de las tarjetas tenía diez espacios, que debían ser sellados para obtener el undécimo lavado de auto gratis, pero los dos primeros lugares de la tarjeta ya habían sido sellados. ¿Cuál de las dos tarjetas haría que TÚ vayas más seguido al lavadero para obtener el (último) lavado gratis? Piénsalo. En las dos sólo hay que ir ocho veces al lavadero. ¿Cambia algo para ti?

En el estudio, cuando los clientes tuvieron que conseguir que les sellaran los ocho espacios para recibir un lavado gratis, sólo el diecinueve por ciento llegó hasta el final y canjeó la tarjeta (con todos los sellos) por un lavado gratis. En cambio, cuando los clientes tuvieron que conseguir diez sellos, con dos de los cuales ya sellados, el treinta y dos por ciento llegó a canjear la tarjeta por el lavado gratis. ¿Qué estaba pasando?

Cuando la tarjeta de la lealtad ya traía dos de los diez sellos, la gente tenía la sensación de que ya estaba participando: que ya había comenzado a conseguir ese lavado gratis para su auto.

¿Cómo puedes hacer algo parecido? ¿Cómo puedes “engañarte” para hacerte creer que ya has iniciado determinado proyecto? Uno de nuestros clientes de coaching hace precisamente eso. ¡Crea su propia lista de cosas por hacer! Probablemente, igual que tú. Pero ¿cuál sería la diferencia? Simple: las primeras dos cosas por hacer de su lista son tareas que ya ha hecho, y de esa manera siente el placer de tacharlas de inmediato. De hecho, Bob, otro de nuestros clientes, lo primero que siempre escribe en su lista de cosas pendientes es “preparar una lista de cosas por hacer”, que tacha de inmediato.

Paso 2) NO termines tu trabajo al final del día

“¿Cómo puedo hacer para regresar a un proyecto que me anima?”

Te avisamos que habría algún consejo contradictorio e incomprensible. Podrías pensar que para incrementar tu productividad sería conveniente o parecería lógico intentar terminar los proyectos en curso.

Alto ahí. Existe cierta investigación exhaustiva sobre las consecuencias de interrumpirte y dejar un proyecto sin terminar hasta que lo vuelves a retomar. Consideremos a nuestra cliente Samantha. Samantha solía quedarse levantada hasta la madrugada en su oficina para terminar su trabajo. Al mismo tiempo, se daba cuenta de que todas las mañanas tenía serios problemas para decidir con qué proyecto empezar primero y se sentía desmotivada y desconcentrada. Entonces le comentamos sobre la investigación que muestra que la gente recuerda mejor las actividades que deja inconclusas. Samantha comenzó a definir el trabajo que quería lograr terminar al día siguiente. ¿Qué ocurrió? Descubrió que al regresar a su escritorio al día siguiente, tenía toda la energía para terminar el trabajo del día anterior. Algunas veces, tenía incluso otras ideas sobre ese trabajo pendiente, que se le habían ocurrido en el tiempo transcurrido entre que regresaba a su casa y volvía a la oficina a la mañana siguiente. Lo mejor para ella era que por las mañanas se sentía más concentrada y veía sus proyectos con más claridad para volver a dedicarse de lleno en ellos.

Paso 3) Prepara una lista de tareas para “hacer gustosamente”

“¿Cómo simplificar los pasos a dar para desear abordar mi lista de pendientes?”

Una de nuestras colegas, Joanne, hace todo lo posible por tener su día bajo control. Infinidad de investigaciones en psicología indican que algunos de los trabajadores más comprometidos son los que sienten que tienen control de su propia labor. Por ejemplo, Joanne divide sus tareas y proyectos en partes tan compactas que llevar a cabo cada una de las acciones específicas es algo que disfruta mucho. De hecho, a su lista de pendientes la llama lista de cosas para “hacer con gusto”. ¿Cómo podrías dividir las etapas de un proyecto para poder sentir que cada uno de esos pasos individuales no es una tarea abrumadora sino todo lo opuesto? ¿Cómo podrías dividir las etapas de un proyecto en acciones que te “complacería hacer”?

Después: Reevalúa y celebra tu progreso

“¿De qué manera me he estado engañando para conseguir hacer más?”

Por último, una vez que logras engañarte pensando en iniciar un proyecto, una vez que limitas la tentación de completar todo tu trabajo para el final del día y una vez que conviertes tu lista de “cosas por hacer” en una lista de cosas para “hacer con gusto” asegúrate de volver a evaluar tus progresos. A veces, cometemos el error de asumir que un cierto método funciona mejor para nosotros.

Compruébalo por tus propios medios y vuelve a evaluar si estos “trucos para engañarte” te han servido para conseguir hacer más sin tener que trabajar más horas.

Por último, no todos los lavaderos de autos, las presentaciones terminadas ni las listas de cosas por hacer del mundo podrán compensar la tranquilidad y el orgullo de haber terminado con éxito un proyecto que había estado inconcluso. ¡Te deseamos mucho éxito con tu proyecto!


Comienza hoy mismo:

1) HOY Plantéate las tres cuestiones más importantes:

  • ¿Qué puedo hacer si sólo tengo cinco minutos?
  • ¿Qué puedo hacer para adelantar este proyecto en tan sólo un uno por ciento?
  • ¿Cuál es el mínimo paso que puedo dar en este momento para obtener el mayor y más positivo impacto?

2) CADA DÍA Mantén una cita diaria contigo durante diez minutos.

Esta es la mejor manera de dividir un proyecto de trabajo en porciones diarias realizables:

  • Programa en tu agenda una cita diaria de diez minutos contigo, con una alarma de recordatorio algunos minutos antes.
  • Usa esos diez minutos diarios para seguir avanzando o para planificar el proyecto; al principio podrá parecer un tanto desorganizado e incierto, pero no desistas: se necesita tiempo para sortear la incertidumbre o imprecisión inicial de la organización del proyecto.
  • Sigue utilizando esos diez minutos (sacarás mucho partido de mantener la misma cita contigo todos los días, a la misma hora y en el mismo lugar); a continuación, utiliza esos diez minutos para terminar todos los días una o dos pequeñas tareas relacionadas con el proyecto.

3) TODAS LAS SEMANAS Registra el progreso semanal:

  • Si eres una persona visual, cuelga un calendario en tu oficina y destaca los días que dediques a tu proyecto.
  • Si prefieres usar aplicaciones (apps) para organizar tus listas y productividad, entonces crea una forma simple de registrar tu persistencia. Nosotras creamos una hoja de cálculo con las semanas indicadas en la parte superior: “Semana del 6 de enero,” “Semana del 13 de enero,” y así sucesivamente. Para registrar tu regularidad o persistencia puedes utilizar una pregunta para responder simplemente con sí o no: “¿Hice actividad física hoy? Sí - No.”

Margaret H. Greenberg y Senia Maymin, son consultoras para organizaciones y coaches ejecutivas. Para encontrar más información, visita ProfitFromThePositive.com. Su nuevo libro se llama Profit from the Positive: Proven Leadership Strategies to Boost Productivity and Transform Your Business [Benefíciate de lo positivo: estrategias de liderazgo comprobadas para mejorar la productividad y transformar tus negocios]. “Engáñate para ponerte en marcha” es una de las más de 30 herramientas basadas en las investigaciones que presenta su libro.

 

Traducción: Pat Melgar

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