6 estrategias clave para tener éxito

Mujer de apariencia estresada en el trabajo

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No permitas que la falta de confianza en ti te impida progresar en el trabajo o en la vida

Cada vez que digo que estoy escribiendo un libro sobre la falta de confianza en uno mismo, me dicen, “¡necesito ese libro!”

Todos la vivimos en algún momento: la falta de confianza en uno mismo es como una voz interior que nos reta, “¿Seguro que ya has hecho lo suficiente sobre este tema?” o, “¿Has practicado lo suficiente?”

Es normal cuestionarnos habitualmente qué estamos haciendo y cómo encajamos en nuestro complejo mundo. Y jamás podremos vencer nuestra propia falta de confianza, pero sí podemos aprender a manejarla y usarla como fuerza impulsora.

Los investigadores coinciden en que la falta de confianza en uno mismo, cuando es repetitiva, se vuelve complicada. Por ejemplo, si autosaboteas tu desempeño en una constante autocrítica o si muchas veces te sientes como si fueras una impostora que teme ser descubierta, esa falta crónica de confianza en ti misma posiblemente te paralice.

A continuación te compartimos las seis maneras científicamente demostradas para aprender a manejar la falta de confianza en uno mismo y utilizarlas como base del éxito:   

1. Redefine la dificultad como fuerza positiva

La otra noche, mi sobrina se quejaba de que no le gustan las clases de ciencias porque cree que “no es buena para eso.” Además dice que siempre tiene que trabajar mucho más para ciencias que para las demás materias.

Eso me hizo pensar: ¿Por qué será que la gente cree que algo no está bien cuando tiene que trabajar mucho y esforzarse al máximo? En un estudio de la Universidad de Stanford dirigido por la profesora de psicología Carol Dweck, los estudiantes de un grupo de control comprendieron que el esfuerzo y las dificultades son un aspecto normal del crecimiento y deberían ser considerados como una buena señal en el camino hacia el éxito. Ese cambio de impresión mejoró el desempeño académico y la sensación de bienestar de los estudiantes.

2. Aprovecha vivencias anteriores

Cuando sientas dudas pregúntate si “alguna vez tuviste éxito en esa misma cuestión.” Si tu respuesta es negativa, entonces piensa si alguna vez te ha ido bien en algún aspecto de esa cuestión.

Por ejemplo, durante años me sentí muy cómoda dictando talleres y cursillos pero por ser la oradora principal, cuando la gente comenzaba a hacerme preguntas, me aterrorizaba. Después de meditarlo bastante, me di cuenta que para dar un discurso inicial o dictar cursillos se requieren habilidades parecidas.

Una vez que logré reconocer las habilidades importantes con las que yo ya contaba, busqué ayuda profesional para adquirir las habilidades que aún me faltaban. Eso me permitió mejorar mi capacidad y también mi confianza.

3. Practica la autocompasión

Según Kristin Neff, investigadora en el estudio de la autocompasión, las personas más compasivas con sí mismas tienen mayor autoestima. Quienes no se reprochan cuando las cosas no les salen bien tienen más probabilidades de subsistir y asumir los riesgos necesarios para progresar porque no tienen tanto miedo al fracaso. Para Neff “cuando fracasar es algo inocuo, intentarlo también lo es.” (Encuentra más información en mi entrevista con la Dra. Neff.)

4. Duda de tus incertidumbres

Muchas veces cuando nos embarcamos en algo nuevo suelen aparecer pensamientos negativos. “¿Y quién eres tú para pensar que puedes hacerlo? ... ¿A quién le importa lo que tienes para decir?”

Antes yo era la reina de la autoplática negativa. Pero aprendí a refutar mis propios pensamientos perjudiciales con una pregunta: “¿Será cierto eso?” Identifica aquello que tu voz interior negativa te está diciendo y analízalo con objetividad. La mayoría de las veces, esa vocecita que habla en nuestra cabeza vierte más ficción que realidad. Es más, a esa crítica interior también la puedes rebatir con pensamientos objetivos, racionales y afirmativos.

5. Deja de ver solo el lado negativo de las cosas

Pensar demasiado en lo que podrías haber hecho de una manera distinta en el pasado puede opacar el presente. Si solo te atascas en pensamientos negativos del pasado cada vez que enfrentas una tarea nueva, en realidad, disminuyes tu capacidad de concentrarte en tu desempeño actual.

Para dejar de quejarme por todas las veces que tuve un desempeño pobre, me digo a mi misma que “hice todo lo que pude con lo que sabía en ese momento.” Después analizo lo que considero que podría haber hecho de otra manera y sigo adelante. (La parte de seguir adelante es clave en este punto.)

6. No hagas que tu autoestima dependa de tus logros

La cultura estadounidense muchas veces perpetúa el concepto de que valemos según nuestra constante superación. Cuando tenemos éxito, nuestra autoestima crece pero cuando nos va mal, sentimos que no servimos para nada. Sin embargo, las personas que no asocian su autoestima con sus logros en realidad ven el fracaso y el logro en un mismo medio continuo: como el paso necesario para la realización de sus metas.

En lugar de pensar que poco valemos, el fracaso debería servir para indicarnos que aún estamos aprendiendo o bien, que en determinadas circunstancias hemos optado por la estrategia equivocada. Intento recordar las palabras de Maya Angelou: “Lo que me pasa podrá cambiarme pero jamás someterme.”


Louisa Jewell es presidente de la Asociación Canadiense de Psicología Positiva, conferencista, autora y profesora de psicología en la Universidad de Toronto.

Traducción: Pat Melgar

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