9 consejos prácticos para disfrutar las fiestas decembrinas sin estrés

Mana e hija cocinando galletas.

Yuganov Constantin/Shutterstock.com

Haz que esta temporada sea pura diversión para toda la familia.

La temporada navideña es la época más festiva del año. El ambiente acogedor junto al fuego crepitante de las chimeneas, la luz parpadeante de las velas, el aroma a pino intenso y el vino caliente con los sonidos de la música suave favorecen los encuentros familiares.  

Sin embargo las fiestas también son un preludio del estrés. Muchas nos estiramos al máximo por intentar alcanzar un nivel de perfección estilo Martha Stewart con el presupuesto o para atender un hogar lleno de familiares aunque trabajemos muchas horas hasta tarde. Entretanto, nuestra lista de responsabilidades se acumula: comprar regalos, envolverlos, decorar la casa, cocinar, ser la anfitriona.

Para aliviar parte de esa carga, intenta no comparar tus fiestas con las que muestran en las películas, en las publicaciones especialmente preparadas de Facebook ni en los tableros de anuncios de Pinterest alimentados por la obsesión. Comienza la temporada esperando “fabulosa y con imperfecciones” y la disfrutarás mucho más. A pesar de tus más denodados esfuerzos por recrear el encanto mágico de las fiestas, algo decididamente no tan mágico ocurrirá. Olvidarás las guirnaldas. Tus padres quedarán varados en Chicago. El perro se comerá los churros antes que tus invitados. Puedes apostarlo.

Te compartimos las nueve formas para mantener la frente en alto y bajar la tensión en estas fiestas.

1. Comienza por reponer energías

Las fiestas representan una época esencialmente estresante porque a una agenda ya apretada se le suman múltiples tareas. Intenta hacer más actividades relacionadas con tu cuidado personal antes de que lleguen las fiestas. Haz todas esas cosas que más te sirvan para reponer energías, por ejemplo, salir a almorzar con amigas, caminar por el bosque, descansar con un buen libro o escribir tu diario. Pasa más tiempo haciendo actividades para renovar tu mente y tu cuerpo: para sentirte lo mejor posible cuando lleguen las fiestas procura descansar siete horas cada noche, practica ejercicios en forma regular y come alimentos nutritivos. Si ya tienes una rutina saludable, no empieces a esquivarla por las fiestas.

2. Abandona la perfección

Muchas veces nos sentimos desilusionadas cuando nuestras expectativas (con frecuencia, idealistas) chocan con la realidad. Acepta las imperfecciones. Piensa que algo puede salir mal y acéptalo. Ahora si el pavo está un poco seco o si tu tío habla de política durante toda la cena, simplemente enróllate y acéptalo como viene, en lugar de permitir que eso solo arruine tus fiestas.

3. Comienza a decorar con tiempo

Empieza ahora mismo a planificar y disminuye el nivel de estrés por las fiestas comenzando a preparar tu hogar anticipadamente. Convierte la decoración de la casa en una tradición familiar en la que participen todos (sí, estoy diciendo que pongas a tus niños a trabajar). Comienza con la preparación del Día de Acción de Gracias a mediados de noviembre. Para Navidad o Hanukkah, comienza a darle toques festivos a tu hogar a partir del 1 de diciembre. Te pondrá muy feliz saber que has tachado algo de tu lista además, ¡disfrutar el espíritu festivo en casa todo el mes no tiene nada de malo!

4. Prepara los tazones para ponche: uno para niños, otro para adultos

Con una rápida búsqueda de “ponche de frutas navideño” en Google o Pinterest encontrarás deliciosas recetas para servir durante las fiestas a niños y adultos. Así pues no tendrás que pensar en el gusto individual de cada uno y favorecerá el ambiente especial de tu reunión. Considera usar una mesa pequeña para colocar jarras de agua helada y vasos para que tus invitados puedan servirse solos mientras recibes a la familia en la puerta.

Cuanto más prepares con anterioridad, mejor podrás disfrutar el momento presente y la celebración cuando llegue el día.

5. Sal de la cocina

Sincronizar diversos platillos de una cena es una tarea ambiciosa, y posiblemente debas estar mucho tiempo en la cocina mientras los demás están disfrutando de todo y de todos durante el encuentro familiar. Haz que tu meta sea mantenerte fuera de la cocina cuando lleguen tus invitados. Una opción puede ser cocinar casi todo con anticipación. Otra opción sería que cada persona traiga un alimento para compartir: piensa en preparar el plato principal y que cada invitado traiga algún platillo de botanas, aperitivos y entrantes. Así tu reunión será un empeño compartido, en lugar de ser solo un esfuerzo para ti. Respira profundamente: eso significa delegar una gran cuota de responsabilidad.

6. No comiences a limpiar de inmediato

Aunque te guste tener la mesa ordenada o la cocina inmaculadamente limpia, apilar los platos y cargar el lavavajillas podría ser interpretado por tus familiares y amigos como un mensaje de ‘la fiesta se está acabando’. Valora el tiempo que están reunidos más que tu necesidad urgente por limpiar todo. Disfruta las pláticas y siente el placer de la maravillosa comida que hayan compartido antes de volver a poner tu cocina y la sala en orden. O también podrías ser más directa con tu familia e invitados y decirles que habías pensado servir el postre una hora después de cenar. De ese modo todos sabrán que pueden quedarse.

7. Acepta a las personas como son

Si alguien de tu familia siempre tiene algún drama, no te sorprendas si este año vuelve a aparecer el dramatismo. Si tienes un familiar que siempre dice cosas escandalosas, es de esperar que eso ocurra este año también. Recuerda esta frase de Maya Angelou: “Cuando las personas te muestran quiénes son, créeles, desde la primera vez.” No podemos elegir a nuestros parientes, entonces si los aceptas como son, podrás quitarles el poder de arruinar un momento. Acepta y olvida.

8. Mantén la conversación

A veces las conversaciones surgen sin esfuerzos y las historias compartidas acercan aún más a tu familia. Otras veces puedes sentir los terribles silencios y las personas discutiendo solo por la comida. Aumenta las chances de generar unas fiestas memorables pensando en algunas conversaciones significativas que puedas iniciar. Tal vez te gustaría organizar una reunión familiar o recordar algún momento de tus vacaciones favoritas. Toma el mando e inicia una conversación gratificante. Puedes decidir recorrer la mesa y pedir a cada uno que comparta alguna buena cosa por la que se sienta agradecido o que nombre algo especial que le haya ocurrido en el último año. Si los niños participan, los juegos de mesa también pueden resultar muy agradables y divertidos.

9. Cambia lamento por gratitud

Lamentarse casi siempre es una emoción desperdiciada, inútil. Te hace sentir mal y no logras nada productivo. Si te descubres lamentándote por las fiestas, cambia tu lamento por un momento de gratitud concientizando plenamente tus bendiciones. Si agradeces la gente y las buenas cosas que hay en tu vida, no habrá lugar para lamentarse y sufrir por cuestiones de organización o entrega de regalos.


Sandra Bienkowski es colaboradora habitual de Live Happy y fundadora y directora ejecutiva de TheMediaConcierge.net.

Traducción: Pat Melgar

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