Que tus fiestas sean mejores, no perfectas

Mujer sonriente con regalos.

Melpomene/Shutterstock.com

No permitas que las expectativas exageradas se interpongan en tu felicidad.

La época más maravillosa del año para muchos no es tan maravillosa. Mayor estrés, depresión y ansiedad pueden ser transtornos tan constantes como las canciones navideñas que suenan en todas las tiendas. ¿Por qué para tantas personas prevalece la tristeza durante las fiestas de fin de año?

Para casi 10 millones de norteamericanos la razón se llama trastorno afectivo estacional (del inglés, “SAD”), un tipo de depresión clínica que ocurre a finales del otoño o a principios del invierno y dura hasta la primavera. Sin embargo, para muchos otros la angustia es una manifestación subclínica, es decir que interfiere con la vida de la persona pero no le impide seguir en actividad.

Libérate de la mentalidad de todo o nada

Como terapeuta —e indudablemente también en mi vida privada—, creo que tanta aflicción durante las fiestas podría atribuirse a un denominador común: el perfeccionismo. Y no sólo se trata de tener el cajón para la basura limpio y ordenado. Tiene que ver con una mentalidad de todo o nada. Para el perfeccionista algo está perfecto o es un completo desastre; es como debe ser o está horrible; alguien es como todo el mundo o un completo miserable.

Tal vez no te consideres perfeccionista pero es posible que el perfeccionismo se interponga en tu alegría de los días festivos. Presta atención al lenguaje. ¿Cuántas veces dices —incluso internamente— la palabra “debería” cuando piensas en las fiestas de fin de año? Por ejemplo, “debería comprar regalos caros para todos,” o “mi familia debería ayudar más.”

La palabra “debería” es una señal de alerta en cuanto a las enormes expectativas que pones tanto en ti como en los demás. Ese pensamiento perfeccionista y exigente puede causar mucho malestar cuando las cosas no resultan como tú crees que “deberían.” La misma tensión, sólo que más intensa. Aunque no te lleves muy bien con tu familia durante el resto del año, tus intercambios negativos durante las fiestas pueden generar la mayor decepción.

Lo mismo ocurre con la soledad. Es probable que no salgas mucho de manera habitual, pero la falta de encuentros durante las fiestas de fin de año también tiene su peso. O tal vez la deuda en tu tarjeta de crédito es tan abultada como la barriga de Santa Claus, pero durante las fiestas sientes mayor molestia porque no puedes comprarle a tus seres queridos todo lo que quisieras. Las fiestas de fin de año generan expectativas exageradas (tal vez falsas) de cordialidad y armonía y cuando no se alcanzan, nuestra infelicidad y descontento se magnifican.

Sacrificando la salud

En cuanto a tu salud y bienestar, ¿piensas en todo o nada, por ejemplo, “comí una sola galleta así pues también podría comer el resto del plato” o “no tengo tiempo de ir al gimnasio: no podré hacer ejercicios hasta enero”? Otra razón por la que la gente tiende a deprimirse durante las fiestas de fin de año tiene que ver con la salud y el estilo de vida. Llega la época de trasnoches, mucho alcohol y grandes cantidades de calorías azucaradas. Lamentablemente, la falta de sueño, el alcohol y los alimentos dulces procesados se relacionan con el estado depresivo.

Hazlo “mejor, no perfecto”

Pones toda tu energía para que ese único día sea maravilloso, pasas largas horas organizando, preparando y sientes gran entusiasmo. Así pues el gran día llega y… se va. Y entonces puede aparecer una extraña sensación como de vestigios de felicidad, cuando ese evento que habías anticipado por tanto tiempo ahora es historia. Una vez más, aparece la mentalidad de todo o nada. Pero ¿qué puedes hacer para superar ese mecanismo del todo o nada? Más que perfecta, busca ser mejor. Ser mejor (en lugar de perfecta) significa dejar de lado las expectativas y los juicios exagerados. En lugar de eso, mantén el foco en todo aquello que sea de mucha importancia para ti.

Estos son cuatro pasos para hacer precisamente eso:

1) Concéntrate en lo positivo

Si bien señalar lo que está mal puede resultar fácil (“¿Mi prima Krista realmente dijo eso?”), igual puede hacerte sentir pésimo. En estas fiestas mejor intenta enfocarte en lo que aprecias de la gente y las experiencias. Es cierto, la prima Krista a veces olvida filtrar lo que dice pero igualmente siempre termina mostrando su deliciosa lengua floja. La gratitud es una forma rápida y sencilla de sentir más felicidad.

2) Prefiere mejor salud más que tener una salud perfecta

Duerme el tiempo suficiente y tómate tu tiempo para hacer ejercicios y meditar. No tiene que ser algo perfecto. Si no puedes llegar al gimnasio a hacer tu rutina de ejercicios, intenta hacer 30 saltos de manera enérgica. ¿La idea de pensar en sentarte a meditar 20 minutos parece imposible? Intenta hacer cinco respiraciones profundas. Más que perfecta, busca ser mejor.

3) Entrega de manera significativa

A la hora de regalar no es necesario gastar una tonelada de dinero ni obsesionarse por los detalles. Piensa en dar algo que resulte significativo, como hacer un álbum de fotos o un calendario personalizado, en lugar de derrochar en un presente costoso.

4) Dile adiós a lo viejo y acepta lo nuevo

Sólo porque siempre hayas hecho algo de determinada manera no significa que debas continuar así. Abandona esas cargas indeseadas de las fiestas y comienza nuevas tradiciones que sean de importancia para ti. Tal vez quieras comenzar a hacer trabajos voluntarios en familia. Quizás hayas decidido dejar de enviar tarjetas para las fiestas porque te causan demasiado estrés. Tal vez quieras iniciar una nueva tradición en la que cada persona traiga un plato para compartir en lugar de hacerlo todo tú sola.

Aprende del pasado: cambia lo que sea necesario para que estas festividades resulten realmente felices para ti y tus seres queridos. Haz que la ocasión para celebrar sea mejor, no perfecta. 


La Dra. Elizabeth Lombardo es psicóloga clínica y autora del gran éxito de ventas Better Than Perfect: 7 Strategies to Crush Your Inner Critic and Create a Life You Love. Ha hecho numerosas presentaciones televisivas y en público, y también es coach y consultora muy solicitada.

Traducción: Pat Melgar

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