Piedras de la felicidad

Piedra pintada con AMOR.

Una familia de California transmite alegría con entusiasmo por todo el mundo.

Somos una familia brasileña y vivimos en California. Hace ocho años dejamos nuestro país y vivimos en Canadá (Toronto) por casi cuatro años. Después nos mudamos a San Diego. Mi familia está compuesta por Paulo, mi esposo; Antonio, nuestro hijo y nuestros increíbles Boston Terriers: Sgt. Pepper y Hey Jude.

Durante nuestro primer año en Estados Unidos, no la pasé muy bien. Un día caminando por la playa recogí algunas piedras. Pensé que, tal vez, si les escribía palabras positivas y las esparcía por toda la casa me haría sentir mejor. Cuando mi hijo regresó de la escuela (en ese momento apenas tenía 10 años) y vio todas las piedras, exclamó: “¡Qué idea excelente! Pintemos muchas piedras y dejémoslas por toda la ciudad para hacer que más personas se sientan felices.” En los últimos cuatro años nos hemos dedicado a transmitir alegría de esta forma.

Dejamos las piedras para que la gente las encuentre de manera fortuita. Gracias a tantos voluntarios adorables que nos ayudaron a difundir amor, las hemos compartido por todo el mundo. Simplemente queremos agregar más amor a este mundo colmado de selfies y personas cada vez más absortas en sí mismas. Word Rocks Project, así se llama nuestro proyecto de pintar palabras en piedras, me enseñó algo muy importante en estos últimos cuatro años: el mundo está saturado, muy saturado, de gente que necesita amor. O afecto. Que necesita atención y consuelo. Y esto ha sido una gran lección en mi vida.

Reacción positiva

La gente que ha encontrado las piedras nos dice, “Encontré la palabra perfecta en el momento preciso.” Muchas veces asocian ese descubrimiento con alguna especie de magia o señal… un mensaje angelical. Una vez apareció una niña que había encontrado la piedra que decía “Sé feliz”, la misma mañana en la que su hermano hubiese cumplido 27 años. Lo habían asesinado unos meses antes. Para ella la piedra fue un mensaje del hermano que le estaba diciendo, “La vida continúa. Sé feliz, hermana mía.”

Me produce satisfacción diseñar las piedras en familia y encontrar formas creativas de compartirlas. No dejamos de sorprendernos y sentirnos realmente encantados por la manera en que nuestro proyecto invita al diálogo profundo y significativo con gente de todo el mundo que, de otra forma, jamás hubiéramos conocido.

Significa mucho para mí generar un sentimiento positivo en las personas que encuentran las piedras. Saber que puedo llevar esperanza o provocar una sonrisa a través de un gesto anónimo es realmente algo que me llena el alma. Cuando abres el corazón a un amor más grande, todo tiene sentido y la vida se vuelve más bella. El amor que se comparte se multiplica.

Traducción: Pat Melgar

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