Intenta practicar Qi Gong y descubre tu espacio de calma interior

Hombre practicando Qi Gong al aire libre.

May-Chanikan/Shutterstock.com

Esta antigua práctica china combina con fluidez la meditación y el movimiento.

En cuestiones de prácticas de atención plena, la civilización occidental ha tomado mucho de la cultura oriental. Especialmente en relación al Qi Gong (se pronuncia chi kung), una práctica de meditación de la antigua china que, al igual que el Tai Chi, combina el movimiento y la respiración para cultivar el Qi: la circulación de la energía en el cuerpo.

Qi = energía; gong = entrenamiento

Según el doctor Brent Bauer de la Clínica Mayo, aunque sea similar al Tai Chi, el Qi Gong es más fácil de aprender porque los movimientos son muy lentos y repetitivos. Un estudio realizado por la Universidad de Minnesota y la Clínica Mayo indicó que esta práctica de la atención plena basada en la energía puede disminuir el dolor crónico así como los efectos adversos de los tratamientos para el cáncer. Otras investigaciones han relacionado esta práctica con mejorías en el sueño, la actitud, el equilibrio y la flexibilidad.

Respira profundamente

La respiración es la base de todas las prácticas de Qi Gong. Con esta respiración consciente, deliberada, tu abdomen (no tu pecho) debe subir y bajar mientras inhalas y exhalas. Comienza por pararte con los pies separados a la misma distancia de los hombros, los talones firmes en el suelo y el peso de tu cuerpo depositado sobre la parte delantera de la planta de los pies.

Coloca las manos sobre tu abdomen, justo por debajo del ombligo e inspira, expandiendo el abdomen. Siente cómo tus manos son empujadas hacia afuera mientras tu vientre se extiende y cómo se contrae hacia adentro a medida que expulsas el aire despacio y tu abdomen se relaja. Inhala y exhala lentamente el aire por la nariz, de manera natural y sin forzar tu respiración. De inmediato te sentirás más relajada; muchas personas recomiendan realizar parados esta práctica de respiración consciente durante 15 minutos todos los días.

Usa una pelota

Estando parados, podemos agregar un movimiento llamado Recarga de la bola de energía. Sigue respirando profundamente mientras levantas las manos frente a ti, separadas a la misma distancia de los hombros, con las palmas enfrentadas, como si estuvieses sosteniendo una pelota de playa llena de energía. Manteniendo tus manos sobre la cintura, extiende los brazos mientras exhalas lentamente. A continuación inhala y vuelve a juntar los brazos para “sostener” tu pelota cargada de energía. Repite el movimiento, inhalando y exhalando pausadamente hasta la cuenta de tres y presta atención a cómo se sienten tus manos; el movimiento genera Qi en las palmas y los brazos pero también desencadena una calma circulación de energía en todo tu cuerpo.


Paula Felps es Editora Científica para la revista Live Happy.

Traducción: Pat Melgar

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