8 secretos para tener un hogar más feliz

Mujer feliz en casa.

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Pequeños cambios en tu entorno pueden generar un gran impacto.

Si deseas un modelo de vida familiar feliz, la ciencia moderna puede brindártelo. Así como los psicólogos ambientales estudian los efectos del espacio físico sobre el estado de ánimo y las emociones, los neuroarquitectos, una disciplina entre la neurociencia y el diseño, investigan cómo nuestro ambiente o entorno físico afecta nuestros procesos cerebrales relacionados con el estrés, las emociones y la memoria. En conjunto, estos descubrimientos sugieren que las compras que realizamos en Home Depot o en Pottery Barn pueden afectarnos de maneras impensadas.

Bien sentados

Consideremos la cuestión de comprar una silla. La doctora Sally Augustin, especialista en psicología ambiental y editora de Research Design Connections, afirma que los psicólogos que analizan las consecuencias de nuestra manera de sentarnos han descubierto que nuestra postura afecta “el rico caldo químico de nuestras sinapsis.” Las personas que se sientan en posición más erguida suelen tener mejores opiniones de sí mismas que las que se sientan en una mala postura. Sentarte de una manera que te permita ocupar el mayor espacio posible hace que te sientas más influyente y seas más tolerante al riesgo. Incluso los rellenos de cojines importan. Las personas que se sientan tiesas en sillas rígidas son mucho más inflexibles a la hora de negociar que las que se sientan en asientos blandos.

La ciencia también explica por qué estamos tan dispuestos a pagar más por una habitación que tenga una ventana con vista agradable: es un gran remedio. En un estudio realizado en un hospital de Pensilvania, el psicólogo Roger Ulrich (1984) descubrió que los pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas, a los que se les asignaron habitaciones con vista a un pequeño grupo de árboles, fueron dados de alta un día antes, presentaron menos complicaciones y necesitaron menos analgésicos que los pacientes a los que se les asignaron habitaciones con vista a un muro de ladrillos. En 2006, el neurocientífico Irving Biederman de la Universidad de California del Sur descubrió que existe un área de nuestro cerebro, denominada corteza parahipocámpica, que responde a las grandes vistas panorámicas. Con abundante cantidad de receptores de opiáceos, cuando contemplamos vistas agradables el sitio libera endorfinas, las hormonas responsables de la sensación de bienestar.

Los investigadores también dicen que estamos preparados para la respuesta porque nuestra supervivencia como especie ha dependido de la cuidadosa observación de la naturaleza. Necesitábamos saber cómo responder al clima, detectar a los depredadores, encontrar refugio, cultivar y cazar mientras había luz solar y dormir cuando ya no había luz natural. Roger Ulrich, que realizó el estudio de las vistas de las habitaciones de los hospitales, señaló: “En nuestros días, aunque estemos sumamente estresados o enfermos, cuando reconocemos esos elementos nuestra presión arterial disminuye, nuestro sistema inmunológico funciona mejor y nos sentimos menos estresados.”

El término “diseño biofílico” fue acuñado por Edward O. Wilson, biólogo de Harvard, para describir la arquitectura o el diseño que conecta nuestro espacio interior con la naturaleza que nos rodea. Para estar a tono con el diseño biofílico no necesitamos tener cabras pastando en nuestra sala de estar. Podemos mantener el contacto con el ciclo de la luz solar, y con los ritmos circadianos de nuestro organismo, colocando cortinas transparentes en las ventanas.  O, como dice Sally, incorporar distintas vetas de madera natural dentro de nuestro espacio interior, utilizando por ejemplo pisos de madera dura o muebles de arce o de nogal sin pintar, tiene un efecto calmante.

Lugares alegres

Generar eso que Sally denomina el hogar “que sea el lugar donde te sientas más a gusto” no es ninguna ciencia. Ni siquiera neurociencia. Pero sí exige hacer compras, remodelaciones o pequeños retoques en el hogar con cierto sentido de introspección. La arquitecta Sarah Susanka es la autora del libro Not So Big Solutions for Your Home. En lugar de centrarse en la cantidad de metros cuadrados y en los proyectos de plantas tradicionales, su filosofía plantea pensar qué se necesita para desarrollar una vivienda que sea una auténtica expresión de nosotros mismos. “Cuando nuestras casas reflejan lo que realmente somos,” dice, “terminamos sintiéndonos más a gusto en nuestras vidas.”

Sarah dice que sus clientes muchas veces se sienten intranquilos después de cederle el control a un diseñador de interiores. “Es como subir a un escenario teatral en la casa de otra persona.”  “[El lugar] se ve repleto de cosas hermosas pero los dueños de casa no se sienten a gusto porque todos esos objetos carecen de significado para ellos.” Sarah sugiere llevar un diario del lugar destinado a los proyectos de mejoramiento del hogar. Toma notas sobre los sitios o espacios que te resulten más acogedores y placenteros para vivir. Toma fotos y dibuja planos; posiblemente admires la belleza de un invernadero en pleno crecimiento pero desistes ante las dimensiones del espacio disponible. Complementa con las páginas de revistas o los sitios de Internet que más te gusten.

Hemos pensado ocho ideas que te ayudarán a convertir tu hogar en un lugar realmente alegre y placentero. Experimenta; prefiere y elige las que mejor se adapten a tu personalidad.

1. Utiliza el espacio de manera creativa

Transforma el comedor en una sala doble con biblioteca incorporando estanterías. Ubica tapetes debajo de ciertos muebles para delimitar áreas concretas de lectura, lugares para conversar y espacios de trabajo.

2. Incorpora plantas de interior

El verde de las plantas ayuda a centrar más la atención, fortalece la inmunidad, purifica el aire y reconforta el ánimo. Para favorecer el sueño de manera natural, ubica plantas de lavanda en macetas en tu dormitorio. Según la NASA, las plantas pueden reducir en 24 horas hasta un 87 por ciento la concentración de benceno y formaldehído presentes en el aire.

3. Genera brisa

Ubica una planta o un móvil cerca de la ventana o del ventilador para generar un efecto de brisa suave y relajante.

4. Mantén un desorden elegante

Para todos los libros un tanto desordenados, la decoración que es demasiado minimalista decididamente puede privarnos de destacar nuestros valores e intereses. Decora con souvenirs de viajes, fotografías familiares y objetos que evoquen gratos recuerdos.

5. Crea tu propio espacio

Todos anhelamos tener un lugar especial de recogimiento interior. Puede ser un asiento cerca de una ventana o un rincón de la sala enmarcado con biombos o divisores de ambientes para contemplar plácidamente.

6. Crea un punto focal para cada ambiente

La chimenea, la ventana con mirador, una escultura o una palma en maceta son todas muy buenas formas de generar centros de atención visual.

7. Toma distancia de los muros

Ubica los muebles de manera tal que la gente pueda pasar libremente por los alrededores con la espalda protegida. Crea puntos “simbólicos” de protección con lámparas de pie y consolas.

8. Organiza la disposición de los asientos del lugar para conversar

Coloca sofás y sillas en una disposición libre, redondeada o en forma de herradura.


Shelley Levitt es periodista independiente del sur de California y colaboradora de contenido para Live Happy.

Traducción: Pat Melgar

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