10 razones para celebrar tus victorias

10 razones para celebrar tus victorias

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Estimula tu bienestar reconociendo tus progresos, grandes y pequeños.

Cuando repasas tu lista de pendientes, organizando las diversas exigencias de la vida diaria, es probable que pierdas de vista lo que podría ser una fuente importante de felicidad cotidiana: tus aciertos, tus logros, esas cosas que están en tu lista (o ya no) y que efectivamente has conseguido hacer. Según un artículo publicado en la revista Harvard Business Review, existe cierto poder en las pequeñas victorias alcanzadas y tiene que ver con la satisfacción que surge precisamente de progresar en metas significativas.

Todos los días tienes aciertos, de mayor o menor importancia, pero posiblemente no los adviertes porque vives demasiado rápido (o te exiges mucho). El emprendedor Gary Vaynerchuk reconoce haber tenido dificultades para celebrar sus aciertos porque “le encanta ascender.” Pero afirma que ignorar los triunfos progresivos y los éxitos de cualquier magnitud es peligroso. Si piensas constantemente “y ahora, ¿cuál es el siguiente paso?” te puedes agotar. Cuando haces el esfuerzo por comenzar a reconocer y celebrar tus aciertos, tu sensación de autoestima y felicidad puede crecer. También, a algunas personas les ayuda celebrar pequeños hitos como una forma de motivación.

Pregúntate si pasas por alto alguno de estos logros sin detenerte a notarlos:

1. Hiciste ejercicios

Ya son las 3 de la tarde y te preguntas en qué se te ha ido el día. Te sientes tensionada porque aún tienes muchas otras cosas que hacer. Aunque eso pueda ser cierto, ¿estás olvidando la rutina de ejercicios que has hecho al comenzar el día? El ejercicio físico tiene muchos beneficios y no podríamos enumerarlos todos aquí, pero si has hecho tu rutina diaria, esa es una victoria. Cuéntala. Celébrala. Y no cometas el error de restar importancia al tiempo que has dedicado a mantener tu corazón sano. Si caminaste, no te castigues por no haber salido a trotar. Cualquiera sea el ejercicio que hayas hecho, tienes ‘saldo acreedor’. No le quites su valor con pensamientos negativos.

2. Emprendiste un proyecto de trabajo

Muchos trabajos abarcan una lista de cosas por hacer o un gran proyecto que no es posible completar en un solo día, entonces ¿por qué muchas nos sentimos mal cuando no logramos tener todo resuelto antes de volver a casa? En su libro Thrive, Ariana Huffington escribe, “Muchas veces usamos los plazos (reales e imaginarios) para autoencarcelarnos.” Si cambias tu enfoque de lo que no has terminado a lo que ya has terminado de hacer podrás festejar haber completado pequeñas tareas mientras concluyes el proyecto más grande.

3. Mantuviste una conversación conmovedora con tu hijo

¿Conoces ese momento en que tu hijo dice algo que te derrite el corazón? Embébete de esos momentos de complicidad. Sabemos que jugar otra ronda de Jenga o bañar a tus niños no te resultará tiempo productivo, pero dedicar esos momentos de calidad a tus niños es un logro inmenso. Si bien no necesitas que nadie te diga que el tiempo que pasas con tus hijos es importante, ¿cuándo fue la última vez que reconociste tu propio mérito por tu amor y devoción?

4. Tomaste un desayuno saludable

¿Batido de hojas verdes? ¿Tazón de avena? ¿Huevos revueltos? ¡Esa es una victoria! No hay como conseguir un pequeño triunfo en las primeras horas del día. Reconócelo y celebra tu sana elección.

5. Dijiste “No”

Si has dicho “No” a algo que no querías hacer o que no era compatible con tu forma de ser o como deseas pasar tu tiempo, ¡anótate un punto por esa victoria! Decir “No” puede ser un problema cuando es una expresión de nuestros límites y valores. Continúa, victoriosa, por lo que has rechazado.

6. Lograste concluir un trabajo largo o difícil

Supongamos que lograste acomodar todo el garage o terminaste de crear una inmensa planilla en el trabajo, pero en lugar de tomarte un momento para celebrar, tu mente pasó de inmediato al resto de trabajos pendientes. No evalúes tu autoestima por lo que queda pendiente en tu lista. (Es probable que, como le ocurre a mucha gente, siempre tengas una larga lista de cosas por hacer.) Mejor observa cómo, gracias a tu trabajo, el garage ahora está limpio y organizado o la hoja de cálculo resulta contundente y útil y baila un poco de alegría antes de pasar al trabajo siguiente.

7. Completaste una enorme cantidad de pequeñas tareas “en piloto automático”

Cuando compras los alimentos, riegas las plantas, cambias las sábanas, lavas el carro y limpias la casa... tómate un minuto para detenerte a pensar en todas esas tareas que completas semana tras semana. Podrás considerarlo un trabajo monótono o encontrar, en cambio, alegría en cada actividad pero en cualquier caso, siéntete orgullosa de ser una persona constante y productiva que realiza tantas tareas esenciales para tu familia y para ti misma.

8. Enfrentaste algún temor

Si has hecho algo que te asusta, grande o pequeño, asegúrate de que tu parloteo mental se detenga el tiempo suficiente para permitirte celebrar. Quizás seas tímida y asististe a una reunión para establecer vínculos. Intentaste llevar adelante una nueva oportunidad de negocio. Quizás conseguiste aquietar tu mente después de pasar un momento de ansiedad. Posiblemente todos estos logros pasen desapercibidos para otros pero para ti son victorias contundentes. Disfruta el presente y celebra.

9. Dedicas tiempo a hacer las cosas que te gustan

Si estás alineando tu vida con tus valores, todo aquello que más te importa, esa es una gran victoria. Dedicar parte de tu tiempo a tus actividades y experiencias favoritas significa que vives de manera auténtica y tienes más posibilidades de ser feliz. Observa la manera en que tus elecciones generan la vida que deseas y tómate el tiempo para agradecer por el rol que cumples al hacer posible tu increíble vida.

10. Hiciste un balance de tus logros

Una forma de celebrar tus victorias es llevar la cuenta de ellas y darte algunas recompensas. Por ejemplo, para anotar los días que hiciste ejercicios físicos puedes usar un calendario mensual y acordar fecha para una sesión de masajes como recompensa. Apláudete por escribir otro capítulo de tu novela dándote el gusto de ir a comer a tu cafetería favorita. Prepara tu entorno para tener buena suerte. Reproduce tu canción favorita o elige un emoji de cara sonriente para poner en el calendario de tu teléfono cuando en la merienda tomes un yogur en lugar de comer una galleta con chips de chocolate. (No, no estamos en preescolar, pero algunos cambios de comportamiento funcionan tanto a los 4 años como a los 40.) Documentar tus aciertos te brindará una prueba visible de lo que has logrado y posiblemente te ayude a mantener la constancia. También ayuda a silenciar a ese crítico interior que te dice que nunca haces lo suficiente.

Si te has casado con la productividad, eres dura contigo misma o vives pensando en el futuro, podrías saltear fácilmente algunas de tus pequeñas victorias. Pero es importante atrapar más tus victorias porque progresar en tus metas alimenta la sensación de felicidad y hace la vida mucho más agradable. Vas bien: date una palmadita en la espalda. ¡Celebra tus aciertos! (No solamente en las redes sociales.)

Traducción: Pat Melgar

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