Ten algo de fe para encontrar la felicidad

Ilustración de animales con símbolos religiosos

Ilustraciones de ©Sarah Walsh

La ciencia y la religión tienen mucho para aportar a una vida de alegría y satisfacción.

Dena Fields recuerda que las ceremonias religiosas siempre formaron parte de su vida. Como hija de un pastor de la Iglesia de Cristo, fue criada en un ambiente donde los rituales religiosos ocupaban gran parte de su rutina diaria. Las oraciones, el estudio de la Biblia y los cánticos eran todas formas de conectarse con su fe e incluso, a medida que fue creciendo —y comenzó a rechazar muchas de las normas de sus padres— descubrió que aún valoraba aquellas fuentes.

“Para mí, haber sido criada como cristiana realmente me abrió muchas puertas,” dice Dena, hoy estilista y maestra de yoga. “Crecí en un ambiente sumamente estructurado, de donde tomé algunos elementos. Aún profeso algunas de aquellas cosas,” dice, aunque sus convicciones se hayan profundizado y hayan evolucionado desde la infancia.

Dena investigó diferentes religiones y prácticas, pero en todas ellas siempre encontró los elementos de la fe de su niñez. “El momento del día para orar y meditar es muy importante para mí,” afirma. “Paso unos diez minutos hablando con Dios y rezando, y después, otros veinte minutos escuchando con atención y meditando. Siempre termino con alabanzas, cantando y dando las gracias.”

De su formación familiar aprendió la importancia de dedicar tiempo a su práctica y también la disciplina de comprometerse con ese momento, aunque tenga un día muy atareado o no sienta ganas de hacerlo. A su camino espiritual incorporó elementos de otras creencias religiosas, y también varios aspectos de las prácticas de la psicología positiva.

“Siento que algunas cuestiones —como la gratitud, la alegría y la atención plena— son todas cosas que me elevan a otro plano. Siento que el mundo las necesita, por lo que practicar psicología positiva me ayuda a mantenerlas siempre presente. Y cuando tengo que buscar el lado bueno de la gente, también me ayudan a elevarme.”

Dena considera que el agradecimiento es una de las prácticas más importantes. Por eso lleva un diario y durante su viaje al trabajo, dedica diez minutos para dar las gracias por el día que tiene por delante.

“Ser agradecida me ubica en un lugar expectante de que pasen cosas buenas sabiendo que estoy haciendo algo importante en mi vida,” sostiene, y añade que no traza límites entre los ritos espirituales y las prácticas psicológicas.

“Para mí, todas esas creencias y prácticas funcionan juntas.”

Crisoles espirituales

El modo multifacético de ver la espiritualidad no es algo único o exclusivo de Dena. De hecho, los muchos paralelismos entre la psicología positiva y la religión han dado lugar a que los investigadores las comparen y estudien qué puede aprender una de la otra.

Las prácticas religiosas y la psicología positiva tienen muchas características en común. El cristianismo, por ejemplo, es una de las tantas religiones que destaca virtudes como la gratitud, la humildad, la esperanza y el perdón, entre otras. El budismo hace hincapié en la meditación y en el cultivo de la sabiduría y la compasión. El judaísmo se centra fundamentalmente en la comunidad, la retribución y la búsqueda del significado. La psicología positiva incentiva todas esas virtudes y prácticas; se podría decir que las dos siguen el mismo camino utilizando diferentes vehículos.

“Si analizas las fortalezas de carácter, advertirás que varias de ellas derivan de la religión,” señala el Lic. Greg Evans, profesor académico en The Flourishing Center y actual presidente de la Asociación Canadiense de Psicología Positiva. El desarrollo de nuestras fortalezas de carácter (24 cualidades positivas que se agrupan en seis categorías de virtudes) promueve el bienestar. Entre esas fortalezas se encuentran el perdón, la humildad, el autocontrol, la gratitud, la esperanza y la espiritualidad.

“En general, la psicología positiva es simplemente ver la cuestión desde una óptica diferente,” dice Greg. “Creo que es importante que analicemos qué religión lo hace bien, qué puede aprender de eso la psicología positiva, y qué religión podría llegar a aprender de la psicología positiva.”

Muchas bendiciones

La ciencia respalda una y otra vez los amplios beneficios de la fe y la espiritualidad. El investigador de la longevidad humana, Dan Buettner, afirma que las personas que asisten a oficios religiosos cuatro veces al mes, en promedio, prologan su esperanza de vida en casi catorce años, con independencia de su credo o confesión.

Formar parte de una comunidad de creyentes con ideas afines también contribuye enormemente al respaldo que esos fieles reciben de firmes raíces en la fe. La práctica de la fe nos colma de propósito —fundamental para la satisfacción y el bienestar general— y nos ayuda a sortear los vaivenes de la vida.

“Cada semana tenemos la posibilidad de reducir el ritmo de la vida cotidiana, podemos evitar parte de la tensión de la vida y tenemos una red social incorporada: todo eso mejora la salud,” indica Dan. “Y si asistimos a la iglesia, tenemos menos posibilidades de participar en conductas arriesgadas.”

De hecho, Thomas G. Plante, editor del libro Religion, Spirituality, and Positive Psychology: Understanding the Psychological Fruits of Faith [Religión, espiritualidad y psicología positiva: la comprensión de los frutos psicológicos de la fe], revisó más de veinte estudios realizados entre los años 1996 y 2012 y descubrió que ese era un efecto constante. Los estudios revelaron que las personas que participan de manera habitual en alguna actividad espiritual o religiosa, en general, tienen menos posibilidades de tener conductas relacionadas con el abuso de estupefacientes, las relaciones sexuales sin protección y el consumo de tabaco.

También muestran un menor número de incidentes de alcoholismo, depresión y ansiedad, y disfrutan de mejor salud. Según Greg, “aunque no sean religiosas a las personas les hace muy bien participar de manera habitual en prácticas religiosas. La religión alimenta los sentimientos de los vínculos sociales y, en especial, nos involucra en esa agradable sensación de estar haciendo algo bueno por los demás.”

Paz interior

Rebecca Carpenter, cristiana devota y residente de Carrollton (Texas), ha estado toda su vida comprometida con la iglesia. Al igual que Dena, como hija de un pastor criada en el seno de una familia religiosa, hoy trabaja como administradora en el Departamento de Educación para la Juventud de su iglesia metodista. Desde ese lugar, participa en obras misioneras y ministerios relacionados con su iglesia, principalmente para mujeres solteras.

“Cuando creces en un hogar con un padre pastor en el que todos profesan la fe, aprendes de ellos y eso es todo lo que conoces,” dice. “Pero hasta que no eres mayor, no la haces propia. Necesitas reconocer que es tu propia fe y la de nadie más. Ese es el camino.”

Rebecca valora el vínculo que surge de su trabajo voluntario con la iglesia y del compañerismo que disfruta con otros miembros de la congregación. “Cuando perteneces a un grupo compartes con los demás lo que has aprendido y eso mantiene tu fe intacta,” explica. “Con ellos puedes compartir pasajes de la Biblia o simplemente rezar y compartir mutuamente la fe. Es una parte importante de la fe.”

Y además de esa conexión social, el sentido de trascendencia —el estar conectados con algo más grande que nosotros mismos— repercute fuertemente tanto en nuestro bienestar físico como mental, dice Greg. Esa conexión a algo capaz de perdurar o vivir más tiempo que uno mismo genera un profundo sentido de significado.

Para Rebecca, esa conexión le asegura cada día una mayor paz interior. Debido al cáncer de mama que actualmente padece por segunda vez, se siente conmovida por las oraciones, el amor y el apoyo que le brindan los hermanos de su iglesia, pero también siente la trascendencia de su relación personal con Dios.

“Saber que estoy conectada con Dios me ayuda a mantener el equilibrio,” dice. “Las cosas te podrán derribar, pero lo bueno es que cuando de verdad te quitas la carga de encima y rezas y le ruegas a Dios que te ayude a salir de una situación, entonces, llega la paz. En mis oraciones encontré paz y al final, la ansiedad desapareció.”

En la salud y en la enfermedad

Las prácticas de la religión, la espiritualidad y la psicología positiva comparten el beneficio de proporcionar un camino hacia una felicidad personal y emotividad positiva aún más grandes. La Lic. Patty Van Cappellen, de la Universidad de Duke, señala que los estudios demuestran concretamente qué prácticas religiosas llevan a un mayor sentido de bienestar, que sirven como una especie de orientación para las personas interesadas en mejorar la positividad en sus vidas.

“Lo que nos demuestra es que existen formas de lograrlo, sea uno religioso o no. Nos da una idea de cuáles son los ingredientes más importantes, y cómo podemos construir o generar esos recursos.”

No obstante, conseguir la participación de la gente puede ser más fácil que mantener su compromiso. Si bien algunas personas, como Dena y Rebecca, consideran que las prácticas espirituales son parte esencial de su rutina diaria, otras sólo acuden a ellas en función de sus necesidades.

Esa es otra característica que la religión y la psicología positiva comparten: no es raro que las personas se interesen [en esas prácticas] cuando se encuentran enfrentando adversidades personales. Pero una vez superada la dificultad, es posible que pierdan interés y abandonen sus prácticas. Patty está estudiando la forma de mantener el compromiso de la gente aún cuando todo marche bien en la vida.

“Las investigaciones indican que las personas acuden mucho a la religión y la espiritualidad en momentos difíciles, pero suelen optar por no participar en las buenas épocas,” señala.

“La verdad es que la adversidad no es el único camino para descubrir todo esto. En ausencia de adversidad o desgracias, la gente encuentra emociones significativas y edificantes, como el asombro o la admiración. Si podemos aprender a desarrollar estos recursos cuando nos sentimos bien, entonces podremos prepararnos mejor para más momentos trascendentales.”


Paula Felps es Editora Científica para la revista Live Happy.

Traducción: Pat Melgar

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