¿Leer ficción nos hace mejores personas?

¿Leer ficción nos hace mejores personas?

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Sumergirse en una buena lectura puede fortalecer la capacidad de empatía.

Para los amantes de la ficción, la lectura casi siempre es un escape. Es una oportunidad para evadirnos de nuestra propia mente y mudarnos a la experiencia personal de otra persona. No seguimos simplemente a Scarlett O’Hara mientras descuelga sus cortinas para hacer un vestido nuevo y la fachada de opulencia: nos identificamos con su orgullo y sentimos en nuestro estómago su ahínco y resolución. Nos identificamos con su personalidad.

Salto empático

Toda esa intensa conexión emocional sobrepasa las páginas de un libro e ingresa en nuestras propias vidas, según los sociólogos de New School de la ciudad de Nueva York. Antes de dar el examen para identificar emociones en los rostros de otras personas, las personas que leen ficción literaria lograron mejores resultados que quienes leen literatura no ficticia o narrativa, según un estudio publicado en la revista científica Science.

David Comer Kidd, a cargo de la investigación, señaló que eso era posible debido a que la gente que lee ficción literaria necesariamente debe llenar las lagunas relacionadas con el contenido emocional de los personajes de las historias.

La Teoría de la mente

La ficción es un ejercicio de lo que los psicólogos denominan metacognición o teoría de la mente. Se trata de nuestra capacidad para comprender el razonamiento y las emociones ajenas y darnos cuenta que difieren de las nuestras. Al leer ficción entendemos lo que los personajes saben, cómo se sienten en distintos momentos de la historia y aquello de sus experiencias que los hace sentirse de esa manera.
 

“Cuando le dices a alguien que preste atención a las experiencias (subjetivas) de otros, esa persona logra identificar mejor las emociones ajenas,” señala Kidd. La ficción es una vía rápida para hacer que la gente preste atención.

Ponerse en el lugar del otro

La empatía es otra manera de conceptuar la Teoría de la mente, solo que en lugar de identificar simplemente las emociones ajenas, sentimos también parte de esa emoción o alguna sensación relacionada.

Aunque se podría pensar que en nuestras interacciones cotidianas usamos continuamente esta Teoría de la mente, Kidd dice que muchas de nuestras experiencias sociales se encuentran previstas esencialmente por los modales y las normas de la sociedad. No tenemos necesidad, por ejemplo, de incorporar lo que sabemos sobre las emociones de los demás para comprar leche en la tienda o para responder al correo electrónico más profesional.

Pero en algunos casos tener en cuenta lo que piensan y sienten los demás es de suma importancia, en especial, cuando debemos tomar decisiones importantes sobre moral y relaciones personales.

“La Teoría de la mente desempeña un papel enorme cuando estamos intentando decidir si una acción puede llegar a herir los sentimientos de alguien o cuando queremos entender porqué alguien hirió nuestros sentimientos,” explica Kidd. “¿Esa persona se comportó como un imbécil o hubo algo más?”

La ficción aumenta la inteligencia emocional

Es probable que la ficción literaria aumente la capacidad de entender lo que piensan otras personas ya que existen lagunas tanto en el relato de la historia como en la vida emocional de los personajes, en comparación con la literatura no ficticia o narrativa que es más explícita a la hora de presentar la vida emocional de los personajes. Completar esas lagunas suele ser bastante dificultoso.

La trama nos obliga a mantener activa nuestra empatía

Kidd y sus colegas están trabajando para referirse en particular a las cualidades específicas de una historia, obra teatral o cinematográfica que nos obligue a usar nuestra Teoría de la mente y nos permita desarrollar nuestras habilidades empáticas.

Según Kidd, “aparentemente lo más importante es el enfoque activo más que el pasivo.”

En otra investigación se mostró que la gente que lee ficción siente mayor conexión social y tiene sistemas de apoyo social más grandes que quienes no lo hacen, lo cual cuestiona la noción del bibliófilo solitario. La mayor empatía posiblemente sea un nexo cognitivo y emocional entre la ficción y las interacciones sociales.

No obstante, Kidd advierte que esto no significa que las personas que no leen ficción literaria son menos empáticas o más torpes para las relaciones interpersonales. Significa que la lectura de novelas u obras de ficción estimulan nuestro potencial de empatía para que sea más activo.

La próxima vez que te encuentres en una situación interpersonal complicada, antes de decidir tu modo de actuar, probablemente te sirva ubicarte en el punto de vista de tu interlocutor, como si fuera un personaje de tu novela preferida.


Meredith Knight es redactora independiente de temas científicos de Austin, Texas.

Traducción: Pat Melgar

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