Cómo hacer que la motivación funcione

Cómo hacer que la motivación funcione

Georgo Orbon/Shutterstock.com

Todos los años tomamos la determinación (¡otra vez!) de hacer ejercicios, bajar de peso o encontrar un nuevo trabajo, que sea más rentable o satisfactorio. Y nos decimos: esta vez triunfaremos.

A pesar de las buenas intenciones, muchas veces perdemos la motivación y terminamos justo en el lugar de donde partimos, o lo que es peor, quizás aún más atrás, por la desilusión que sentimos al abandonar nuestras metas. ¿En qué nos equivocamos?

Barry Schwartz, profesor de psicología en Swarthmore College y destacado investigador en el campo de las ciencias del comportamiento humano y toma de decisiones sugiere que más que la falta de motivación, posiblemente los pensamientos equivocados sean los que se interponen en nuestro éxito.

Parálisis de la elección

En su último libro Why We Work (¿Por qué trabajamos?), el exitoso autor disipa los mitos comunes del comportamiento y una vez más, explica por qué “menos es más.” Cuantas más elecciones debamos enfrentar en la vida menos eficaces seremos al tomarlas, dice Barry. Con frecuencia nos estresamos y después sentimos la “parálisis del análisis.”

En uno de los estudios realizados por Barry, los clientes que tenían la opción de elegir entre seis variedades de mermelada compraban un tarro con más frecuencia que aquellos que tenían 24 tipos distintos para elegir, lo que le permitió determinar que a la hora de elegir, cuanto menos tenemos más motivados estamos para actuar. También nos sentimos mejor con nuestra decisión porque no sentimos como si nos estuviéramos perdiendo de algo que no elegimos, indica Barry.  

Menos es más

Menos también es más cuando de nuestros motivos se trata. Contrario a lo que suele suponerse, el tener dos razones para hacer algo no es necesariamente mejor que tener solo una. De hecho, Barry afirma que “[tener] dos razones puede ser peor que tener una sola” porque puede pulverizar la alegría natural que sentimos al hacer una actividad determinada y aleja nuestras oportunidades de tener éxito.

Sus conclusiones fueron una verdadera revelación para mí. De chico, yo tenía una gran afinidad por la gimnasia. ¡Podía dar volteretas sin apoyar las manos en el suelo y saltos mortales ininterrumpidos porque me daba mucha satisfacción! Sin embargo, eso cambió cuando ingresé al equipo competitivo. Mi atención se centró en las potenciales medallas. Así las prácticas se volvieron arduas y de pronto, comencé a perder interés por mi preciado pasatiempo.

¿Dónde está la alegría?

¿Qué ocurrió? Según Barry, la meta de ganar una medalla convirtió mi pasatiempo en un fastidio. El tener el motivo adicional (las medallas) había aniquilado mi motivación interna, que antes era pura diversión.

“El pagarle o darle a la gente incentivos por las actividades que haría por su cuenta debilita estos motivos internos y el pago no compensa,” afirma Barry.  “Los niños que reciben recompensas por dibujar comienzan a perder interés en el dibujo y lo hacen peor que quienes no las reciben.”

¿Cómo podemos aplicar entonces estas conclusiones a nuestras propias metas? 

Enfocando en una cosa por vez.

Deja de intentar superar una larga lista de metas o cambios. Concéntrate en cambio, en una cosa sola (o dos) y bríndale toda tu atención. Te sentirás mejor sabiendo que has podido lograr la(s)

meta(s) elegida(s) más que seguir obsesionada con aquellas que no alcanzaste.

Encontrando un motivo.

Pregúntate cuál sería tu principal motivo para tomar una decisión y mantenlo presente. Por ejemplo, quizás disfrutes seguir una rutina de ejercicios. Concéntrate en cómo te sientes haciéndolo más que en tratar de encontrar otra razón para ejercitar. Sin embargo, si sientes que tu rutina ya se ha transformado en una carga, intenta agregar una meta.

Fijando varias metas a corto plazo en el camino hacia tu objetivo final.

Divide grandes proyectos en etapas más breves y manejables que puedas realizar cada día. Eso te ayudará a no aplazar la cuestión y no abrumarte. El sentido de realización diaria, por muy pequeña que sea, probablemente te mantenga motivada, mejorando tus posibilidades de éxito.

¡Con las herramientas adecuadas es más probable que lo logres!


Traducción: Pat Melgar