6 prácticos consejos para nutrir la imagen que tienes de ti

Mujer de mediana edad
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Deja de lado la autocrítica y céntrate en ser la mejor versión de ti

Desde el mismo momento en que nacemos estamos condicionados a pensar solamente en nuestra apariencia. Los demás juzgan y opinan sobre nuestra apariencia simplemente porque no hay otra observación para hacer —cuando aún no hemos desarrollado la personalidad. 

“¡Qué hermoso bebé!” “¡Sus ojos son iguales a los de su mami!” “¿A quién se parece, a la mamá o al papá?” “¡Oh, mira… las orejitas son como las de su abuela!” La altura y el peso se encuentran incluso entre los primeros datos oficiales que nuestras familias y amigos reciben en los comunicados de los nacimientos. Los comentarios sobre nuestra apariencia comienzan en el mismo instante en que llegamos al mundo y continúan así hasta el día de nuestra muerte.

Con esa pauta marcada desde el primer día de nuestra existencia, es natural que evaluemos y analicemos constantemente nuestra propia apariencia. Y con tantos libros, artículos y conversaciones en todas partes que hablan de la autoaceptación, uno se pregunta por qué todavía seguimos soportando este tema, por qué aún nos juzgamos con tanta dureza y tenemos tantas dificultades para aceptar y querer nuestro propio físico tal como es. Creo que una de las razones fundamentales, por la que tanto nos cuestionamos, se debe a los tantos espejos que nos hablan día a día.

Sé amable contigo misma

Verás, hay dos clases de espejos en nuestras vidas: el real o físico, en el que nos miramos para ver nuestro reflejo y el metafórico o simbólico, que no es otro más que el reflejo que la gente nos muestra de nosotros, acerca de quiénes somos y cómo nos vemos.

Yo quisiera invertir esa situación, darle un vuelco total a este debate sobre la apariencia. Quitemos nuestra atención de todos esos mensajes e ideales que la sociedad tenga respecto de nuestra imagen corporal y centrémonos en nuestras propias proyecciones personales. Aceptarnos (o no) tal como somos es, sin duda, el espejo más poderoso que podemos mirar. En consecuencia, la clave está en desarrollar la capacidad de aceptar quiénes somos y cómo nos vemos y, a la vez, hacerlo de la forma más comprensiva, tolerante y cariñosa posible.

Eres la única persona que te acompaña las 24 horas del día, los 7 días de la semana, año tras año. Ejerces sobre ti tu propio impacto, que supera a cualquier otro, y eres la única persona responsable de tu propia vida, apariencia y en definitiva, de cómo te sientes por dentro y por fuera todos y cada uno de tus días. Por eso es sumamente importante que logres adquirir la habilidad de aplacar la manera tan crítica y rigurosa con la que te mides y comiences a transitar el camino de la aceptación y la autoestima.

El proceso de transición hacia una imagen más positiva y comprensiva de tu propio cuerpo puede comenzar en solo unos pocos pasos:

1. Tómate tu tiempo para centrarte en ser lo mejor de ti cada día

No puedes mantener un pensamiento negativo sobre tu cuerpo y centrarte al mismo tiempo en cuidarlo. Toma una clase de yoga, ejercita mirando un video de entrenamiento, escucha música agradable y empieza a bailar por toda tu casa. Mientras realizas esas actividades, piensa solamente en lo bien que se siente tu cuerpo y en lo maravilloso de estar trabajando por mantenerlo sano. Si algunos pensamientos negativos ocupan tu mente, ignóralos y concéntrate en las cosas buenas que te están pasando.

2. Asume el compromiso de dejar de criticar tu apariencia

Comprométete a no decir palabras groseras sobre ti o sobre tu cuerpo y tampoco permitas que vuelvan a ocupar tu mente. Si ingresan igual, contrarréstalas pensando en algo positivo sobre ti, por ejemplo, ‘Soy una buena persona’, ‘Soy inteligente’ o ‘Siempre estoy cuando alguien me necesita’. Como mencioné anteriormente, no puedes mantener un pensamiento negativo y otro positivo al mismo tiempo, ¡así que deja entrar solo los pensamientos positivos!

3. Atiende tu cuerpo para sentirte apreciada y mimada

Disfruta de baños placenteros, bebe jugos sanos y deliciosos, regálate cuidados para manos y uñas, usa esponjas de baño que suavicen tu piel. Mientras haces todas esas cosas, piensa en cuánto aprecias y cuidas tu cuerpo y que tú también mereces sentirte bien.

4. Deja de compararte con otras personas

Todos hemos sido creados de manera distinta: nadie es perfecto. Siempre encontrarás a alguien que tenga una cintura más pequeña, menos celulitis o la piel más suave. Intentar parecerse a otro es una batalla perdida; en lugar de eso, dedícate a ser lo mejor de ti.

5. Pasa más tiempo con las personas que aman como eres

La realidad es que rodearse de personas críticas e inquisidoras nos ubica a todos en la misma actitud. Rodearte de personas más positivas y tolerantes, de esas que regalan elogios espontáneamente, te hará vivir experiencias más positivas y afectuosas no solo por ellos sino por ti también.

6. Celebra tu talento natural

Aunque probablemente no te sientas conforme con todo tu cuerpo, debe haber algunas partes de ti que aprecies o aceptes más. Por ejemplo, ¿tus piernas son esbeltas o bien proporcionadas? ¿Tienes un cabello hermoso? ¿Tus pestañas son gruesas? ¿Tus manos pueden escribir a máquina con celeridad? ¿Sabes encontrar las palabras precisas para reconfortar a quien sufre? Agradece esas cualidades y permítete reconocerlas y llevarlas con dignidad.

Piensa cada día que has recibido un solo cuerpo para ocupar, cuidar y aceptar para toda la vida. Estará allí para abrirte camino entre el gentío, para levantar algo que necesites mover y para acompañarte en cada acontecimiento importante de tu vida. Acéptalo, aprovéchalo y cuídalo con palabras amables y una vida sana.


¿Te criticas demasiado o amas tu cuerpo? Responde nuestro test y descúbrelo.

De la edición de junio 2014 de la revista Live Happy.


Traducción: Pat Melgar

 

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